Riquelme sueña con Pekerman.

Riquelme sueña con Pekerman.

Juan Román Riquelme siempre fue conocido en Boca por su enorme calidad como profesional, ya que era muy inteligente dentro de la cancha. Pero claro, también lo es afuera: siempre está atento a las oportunidades de mercado para reforzar al Xeneize, aunque no siempre le salga bien…

Desde que llegó a la dirigencia en diciembre de 2019, sin duda que Boca ha cambiado totalmente su cara. Antes de Riquelme y su asunción, el Xeneize había triunfado en el ámbito local, aunque también el club venía de varias frustraciones deportivas (finales vs. River, fracasos en copas, etc). Con medio mandato cumplido, su evaluación general no es mala, ya que ha conseguido varios títulos en el ámbito regional. Igualmente, lo más destacado de Román es su gran astucia para atraer estrellas mundiales, aunque ¿falla para convencerlas?

En un período de tiempo menor a tres meses, Riquelme quiso llevar a Boca a tres grandes estrellas sudamericanas: Vidal, Torreira y Cavani. Finalmente, ninguno de esos tres futbolistas se puso la azul y oro y eligieron destinos alejados a La Bombonera. Fue el mismo Juan Román quien personalmente ha ido contactando con esos tres jugadores, pero por diversas situaciones le terminaron dando un no.

Yendo caso por caso, las decisiones de los futbolistas son bastante entendibles. Cavani dio el no meramente por motivos deportivos, ya que le interesa seguir desplegando su fútbol en LaLiga española de cara a la Copa del Mundo. Por el lado de Torreira, nunca le dio un sí muy asegurado a Riquelme, si no que coqueteó con Boca y sus pretensiones. Finalmente, eligió el Galatasaray por sobre el Xeneize. Y por último, tenemos a Arturo Vidal, probablemente el que más cerca estuvo de pisar el césped de La Bombonera. La razón de su negación fue simple: Flamengo ofreció muchísimo más dinero que Boca y al chileno le interesó más esa propuesta.

Riquelme y el futuro de Boca: hay que reaccionar

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Román debe pensar en lo mejor para el Xeneize

Desde la destitución de Battaglia (y lo que llevó a esa decisión), Boca no puede hallar algo parecido a la regularidad. Derrotas abultadas contra equipos menores (3-0 vs. Banfield y Patronato), victorias poco o muy convincentes (Talleres y Estudiantes, respectivamente) e internas dentro del plantel dejan ver que quizás no todo marcha como debería. Sabemos que Riquelme quiere lo mejor para su club, pero el hecho de no tomar algunas decisiones en momentos críticos plantan la duda de si realmente es buen dirigente o buen «convencedor» de cracks.

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